Llovía a cantaros, el cielo parecía derrumbarse y azotar furiosamente la oscura ciudad. No había energía, en cada casa estaba cada alma desesperada, asustada por la situación.
Ella se refugiaba en una pequeña azotea llena de polvo y olor a guardado. Miraba sombras en las penumbras, los cachivaches parecían cobrar vida y su paranoia no la hacía sentir protegida. Tejía en sus pensamiento tortuosos finales para ella misma, en un abrir y cerrar de ojos los muebles cobraban vida y le otorgaban su último suspiro.
Una fría brisa se colaba por la ventana, ella solo miraba y se abrazaba, después del desamor, no hay frio peor, pensó. Y cerró sus ojos esperando amanecer en el calor del sol.
Ella se refugiaba en una pequeña azotea llena de polvo y olor a guardado. Miraba sombras en las penumbras, los cachivaches parecían cobrar vida y su paranoia no la hacía sentir protegida. Tejía en sus pensamiento tortuosos finales para ella misma, en un abrir y cerrar de ojos los muebles cobraban vida y le otorgaban su último suspiro.
Una fría brisa se colaba por la ventana, ella solo miraba y se abrazaba, después del desamor, no hay frio peor, pensó. Y cerró sus ojos esperando amanecer en el calor del sol.


0 palabritas que me dan aliento:
Publicar un comentario