Aquel edificio de arquitectura española se imponía en pleno centro. Caminaba distraída, no había nada que captara su atención más que sus pensamientos.
Entro por la puerta principal, una puerta inmensa dorada, de madera finamente tallada, algo que obviamente ella no notó, seguía inmersa en su mundo
Llego a un pequeño despacho de aspecto viejo y olor a guardado. Un hombre mayor de aspecto serio escribía ligeramente en una antigua máquina de escribir, parecía digno de una maquina la rapidez de sus dedos.
Ella se paro al frente y lo observó unos segundo, el levantó su mirada.
-Buenos días…Y usted es?...- dijo con un tono de voz entre despreocupado y fastidiado.
-Yo? Oh, yo no soy más que una bohemia trucha, usted sabe, pseudo filosofa, ignorante en realidad- respondió la joven de ojos de caleidoscopio. El hombre la observo con una ceja arqueada.
-Oh, que...Interesante? pero me refería a qué se dedica, cual es su profesión.-dijo perdiendo un poco la paciencia.
-Bueno, no es algo muy común, es decir, yo…trabajo en la Asociación Mundial de Observación de Nubes, soy secretaria y especialista en formas tradicionales, usted sabe, conejillos, dinosaurios, ositos…
La cara de aquel ocupado hombre había pasado de impaciencia a total desconcierto, su mirada definitivamente había cambiado.
-Mire usted…yo hace años que vengo con esto pero nunca tuve con quien discutirlo, parece usted la persona indicada…
-Cuénteme, sin temores- Y sonrió con sus delicados labios finos, tenía una boca pequeña y rosada, como sus pómulos.
-Es vergonzoso…-tomo aire y prosiguió-solía tener mi propio firmamento, nubes gigantes de algodón, cielos azules y brillantes…y estaba ella. Era mi nube preferida, tenia forma de mariposa; ¡la cuide desde que era una oruga! Era mi más fiel confidente, estaba conmigo hasta en los días nublados…y ahora simplemente no logro encontrarla. El cielo se volvió monótono, las nubes parecen ásperas y deformes…-se oía desesperado, su voz se había entrecortado, rompió en llanto.
-Tranquilo, tranquilo…-lo sostuvo mientras él se desvanecía en lágrimas.
Aquel hombre serio y ocupado en solo segundos se había convertido en un niño sollozante y desconsolado.
-Piense usted, ¿Por qué su nube lo abandono?, ¿Acaso usted se olvido de soñar? O algo peor… ¡ya se! Ha estado usted padeciendo el síndrome del adulto inercico y desesperanzado! Pero no se preocupe, todavía no es tan tarde…-
El la observaba entre lágrimas, su mirada era pensativa. Ella le acerco un viejo papel doblado que tenía guardado en uno de sus miles de bolsillos, vestía ella un ridículo abrigo de cuero marrón. Deposito el papelillo en sus manos mojadas. Él desdoblo el papel y leyó.
“Las nubes reciben un trato injusto; la vida seria infinitamente más pobre sin ellas. Los que piensen en las formas que ven en ellas se ahorraran la factura con el psicoanalista. Declaremos ante todo el que quiera luchar: Alza la vista, maravíllate ante su efímera belleza y vive la vida con la cabeza en las nubes…”.
Jay Leno
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Jay Leno Suffers Burns In Car Fire In His L A ...
Hace 3 años.

1 palabritas que me dan aliento:
Hay las nubes, para ser sincero, tengo miedo al realidad, a la ceguera del amargado. Me gusto el cuento, me hizo pensar :)
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