Cierro mis ojos y siento el clamor, esa triste voz de cascabel retumbando alrededor. Me estoy volviendo oscura.
Thom me decía que la vida se trataba de eso volvernos parcialmente oscuros, la muerte parece ser nuestro inevitable pero irresistible fin.
Quiero poder no sentir el punzante dolor que me provoca pensar en el adiós, mas el dolor está encarnado en mis ojos.
La negra sangre fluye por mis venas, me grita, me sacude y marea, ¡te estás volviendo negra!
Oscura…como la simple muerte.
Y sigo mis pasos, la inercia se apodera de mis días, inercia, rutina, efímeros días.
Abro mis ojos y tan solo veo nada, no hay significados claros, no hay claridad, hay muerte. Pues, amigo mío, la vida se trata tan solo de volvernos oscuramente muertos, ¡almas oscuras! Deseosas de paz, deseosas de algo no experimentado, ¡pero qué necios! ¡Después de la negra muerte no hay experiencias ni libertad! Solo hay frio, negro frio y soledad.

0 palabritas que me dan aliento:
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