Abrió sus ojos lentamente, el suave contacto de las sabanas de seda le producian cosquillas. Por la ventana se colaban unos tenues rayos de sol, era un domingo soleado, como nunca, como siempre.
Era otro domingo en su vida, había perdido la cuenta de cuantos amargos domingos le había tocado vivir, pero este no era otro estúpido domingo, no.
Acomodó sus desordenados pensamientos, y allí lo volvió a encontrar, como en todos sus sueños dormidos y despiertos. Suspiró. Se levantó y abrió la ventana, observó el jardín, lleno de rosas blancas, el perfume de la primavera inundó la habitación. En el celeste cielo su mente dibuja un par de ojos, ni muy pequeños ni muy grandes, unos ojos profundos que al mirarla le desnudan el alma.
De pronto sintió una calida lágrima deslizarse por sus mejillas, en su mente una revolución de neuronas daba vueltas, la confusion y la tristeza la bloqueaban, y de pronto sentía un profundo sentimiento de felicidad, se sentía llena y vacía.
Miró la cama, cerró la ventana y se acostó de nuevo, pues prefería vivir su domingo soñando con él.
Zafiro, Jano, Tierra
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http://www.youtube.com/watch?v=s3zAZPgFt6Q
*- Bueno, es que nunca pensé que así habría de fenecer. Jamás hubiera
vislumbrado este zarpazo, similar al cruj...
Hace 22 horas

1 palabritas que me dan aliento:
Sí, los domingos son una tremenda garcha jajajaj
demasiado tiempo para pensar melancólicamente pero bue
te amo
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