El signo del gato
No todas las noches, al circular por Millpas, la ruta 9 californiana, esperas divisar un gato en el carril central.
En realidad, no todas las noches encuentras un gato así en una carretera de poco tráfico, un gato que mas parecía un gatito abandonado.
Sin embargo, allí estaba la pequeña criatura, limpiándose con afán, cuando sucedieron dos cosas:
Un coche que viajaba hacia el este a gran velocidad se detuvo.
Al mismo tiempo, un descapotable mucho mas rápido, que iba hacia el oeste, casi reventó los neumáticos al parar en seco.
Las puertas de ambos coches se abrieron al unísono.
El pequeño animal siguió allí tranquilo mientras de un lado llegaba el golpeteo de unos tacones altos y del otro el aporreo de unos zapatos de golf.
Casi chocando por encima de la criatura que se estaba lamiendo, un joven guapo y una joven mas que guapa se inclinaron y alargaron el brazo.
Las dos manos tocaron el gato al mismo tiempo.
El gato era una bola caliente y redonda de terciopelo con bigotes entre los que miraban dos grandes ojos amarillos y asomaba una lengua pequeña y rosada.
El gato ensayo una tardía expresión de sorpresa mientras ambos viajeros miraban donde habían puesto las manos sobre aquel cuerpo.
-¡No, no hagas eso!-exclamó la joven.
-¿Qué no haga qué? –exclamó el joven.
-¡Suelta mi gato!
-¿Desde cuando es tuyo?
-Yo he llegado primero.
-Hemos llegado al mismo tiempo.
-No.
Sí.
Él tiró de la parte trasera y ella de la delantera y de repente el gato maulló.
Los dos lo soltaron.
Al instante, volvieron a aferrar a la hermosa criatura; esta vez la joven se apoderó de la parte trasera y el joven de la delantera. Se miraron fijamente un largo rato, tratando de encontrar palabras justas.
-Yo adoro los gatos-explicó por fin ella, sin poder sostener la mirada del joven.
-Yo también-exclamó él.
-No levantes la voz.
-Nadie me oye.
Miraron hacia ambos lados de la carretera. No había tráfico. Ella pestañeó observando el gato, como si tratara de encontrar alguna revelación.
-Mi gato murió.
-También el mió-respondió él.
Eso hizo que aflojaran la presión sobre el animal.
-¿Cuándo?-preguntó ella.
-El lunes-contestó él.
-El viernes pasado-dijo ella.
Reacomodaron las manos sobre la pequeña criatura; ahora, más que apretarla, la tocaban.
Se produjo un incómodo silencio.
-Bueno-dijo él por último.
-Si, bueno-dijo ella.
-Lo siento-dijo él sin convicción.
-Yo también-dijo ella.
-¿Qué hacemos? No podemos quedarnos aquí para siempre.
-Parece-dijo ella- que a los dos nos falta algo.
-Yo escribí un artículo para Cat Fancy- dijo él por decir algo.
Ella lo miró con más intensidad.
-Yo presidí una exposición de gatos de Kenosha-comentó ella.
Se levantaron, angustiados por el nuevo silencio.
Un coche pasó rugiendo a su lado. Se apartaron de un salto y, cuando el coche hubo desaparecido, ambos seguían sujetando a la maravillosa criatura, apartándola del peligro.
Él miró hacia un extremo de la carretera.
-Por allá hay una cafetería. Veo las luces. ¿Por qué no vamos a tomar un café y a discutir el futuro?
-No hay futuro sin mi gato-dijo ella.
-Tampoco sin el mío. Vamos. Sígueme.
Él quito el gatito de las manos de la joven.
La joven lanzó un grito y trató de recuperar el animal.
-Está bien-dijo él- Sígueme.
Ella retrocedió, subió al coche y lo siguió por la carretera.
Entraron en la cafetería vacía, se sentaron en un reservado y pusieron el gatito sobre la mesa entre ellos.
La camarera los miró y miró el gatito, se marchó, volvió con un platillo lleno de crema y con una amplia sonrisa lo puso en la mesa. Comprendieron que estaban en presencia de otra amante de los gatos.
El gato empezó a lamer la crema mientras la camarera traía el café.
-Bueno, aquí estamos-dijo el joven-.¿Cuanto va a durar esto? ¿Vamos a hablar toda la noche?
La camarera seguía allí delante.
-Lo siento, estamos a punto de cerrar-dijo.
Llevado por un impulso, el joven dijo:
-Mírenos.
La camarera los miró.
-Si fuera a darnos este gatito a uno de los dos-dijo-, ¿A quién se lo daría?
La camarera estudió a la joven y después al joven.
-Gracias a Dios, no soy Salomón.-Preparó la cuenta y la dejó sobre la mesa-. Como ven, todavía hay gente que lee la Biblia.
-¿Existe por aquí algún otro sitio adonde podamos ir a hablar?-dijo el joven.
La camarera señaló con la cabeza hacia la ventana.
-Hay un hotel allá abajo. No les molestan las mascotas.
Diez minutos más tarde entraban en el hotel.
Al echar una ojeada vieron que la barra ya estaba a oscuras.
-Qué estúpido es todo esto-dijo ella-, dejarme traer aquí por la propiedad de mi gato.
-Todavía no es tuyo-dijo el joven.
-No falta mucho-dijo ella mirando hacia la recepción.
-Muy bien.-El joven levantó el gato-. Este gatito te protegerá. Quedará entre tú y yo.
Llevó el gatito al mostrador, donde el encargado le echó una mirada y puso una llave sobre el libro de firmas y les dio un bolígrafo. Cinco minutos más tarde vieron cómo el gatito corría feliz entrando en el cuarto de baño de la habitación.
-¿Alguna vez-dijo el joven, pensativo-, al ir de un ascensor, te has negado a hablar del tiempo, y has contado en cambio una historia sobre tu gato preferido? Al llegar al último piso, de los compañeros de viaje brota una rara mezcla de sonidos.
En ese momento el gatito regresó a la habitación.
El gatito saltó a la cama y se acomodó en el medio de una almohada en el centro de la cama.
-Es exactamente lo que yo iba a sugerir-dijo el joven al ver eso-. Si necesitamos descansar mientras hablamos, dejemos que el gato ocupe el centro de la cama mientras nos quedamos acostados a los lados, vestidos, discutiendo el problema.
El primero hacia el que se mueva el gato, eligiéndolo como futuro dueño, se lo lleva. ¿De acuerdo?
-Te guardas un as en la manga-dijo ella.
-No-dijo él-. Aquel hacia el que vaya el gato será su dueño.
El gato, en la almohada estaba casi dormido.
El joven trataba de pensar en algo que decir porque la enorme cama estaba desocupada, salvo por el animalito soñoliento. De repente se le ocurrió algo y lo dijo por encima de la cama.
-¿Cómo te llamas?-preguntó.
-¿Qué?
-Bueno-dijo el joven-, si vamos a discutir por mi gato hasta el amanecer…
-¡Hasta el amanecer! ¡Qué tonterías dices! Quizá hasta medianoche. Querrás decir mi gato. Catherine.
-¿Perdón?
-Te parecerá un nombre tonto, pero me llamo Catherine.
-No me digas el apodo.
El joven casi soltó una carcajada.
-No te lo diré. ¿Y tú como te llamas?
-No lo creerás. Tom.
Hizo un gesto con la cabeza.
-He conocido a una docena de gatos con ese nombre.
-No vivo de él.
El joven probó la cama como si fuera un baño caliente, esperando.
-Tú puedes quedarte ahí de pie si quieres, pero yo…
El joven se acomodó en la cama.
El gatito seguía dormitando.
-¿Y bien?-dijo él con los ojos cerrados.
Ella se sentó, y después se recostó en el otro extremo, preparada para caer.
-Así esta mejor. ¿Por donde íbamos?
-Estábamos tratando de demostrar quién de nosotros merece llevarse a casa a Electra.
-¿Has bautizado al gato?
-Un nombre neutro, basado en la personalidad, no en el sexo.
-Entonces ¿no has mirado?
-Ni miraré. Electra. Continúa.
-¿Mi alegato de propiedad? Bueno.
El joven hurgó en el espacio detrás de los párpados.
Se quedó un instante mirando el techo y después dijo:
-Qué rara relación tenemos con los gatos. Cuando era niño, mis abuelos nos ordenaron a mí y a mis hermanos que ahogáramos una camada de gatitos. Salimos y ellos obedecieron, pero yo no aguante aquello y me escape.
Hubo un largo silencio.
Ella miró el techo y dijo:
-Gracias a Dios.
Hugo otro silencio y entonces él dijo:
-Algo más raro pero mejor ocurrió hace unos años. Fui a una tienda de animales en Santa Mónica, buscando un gato. Tendrían allí veinte o treinta, de todo tipo. Yo miraba alrededor y la vendedora señaló uno y dijo: “Ese sí que necesita ayuda”. Observe el gato, que tenía aspecto de haber sido metido en una lavadora. “¿Qué paso?”, pregunte. “Ese gato perteneció a alguien que le pegaba, así que se asusta de todo el mundo”, dijo la mujer. Mire el animalito a los ojos y tome la decisión: “Me lo llevaré”. Agarre el gato, que estaba aterrado, y me fui con él a casa, y al soltarlo corrió al sótano, de donde no quería salir. Tardé más de un mes, bajando y dejando comida y leche, en conseguir que volviera, escalón a escalón. Y entonces se hizo amigo mío. Qué historias diferentes tenemos, ¿verdad?
-¡Caramba!-dijo la joven-claro que si.
Ahora la habitación estaba oscura y muy silenciosa. El gatito seguía acostado en la almohada entre ellos, y los dos miraron para ver cómo estaba.
Estaba profundamente dormido.
Los dos se quedaron boca arriba, estudiando el techo.
-Necesito decirte algo-admitió ella un rato después-, algo que he estado posponiendo porque parece una petición especial.
-¿petición especial?-preguntó él.
-Bueno-dijo ella-, en casa, en este mismo momento, tengo un trozo de tela que he cortado y cosido para mi gatito que murió hace una semana.
-¿Qué clase de tela es?-preguntó él.
-Es…-dijo ella-. Es un pijama para gato.
-Ay, Dios mío-exclamó él-. Has ganado. Este pequeño animal es tuyo.
-¡No, claro que no!- exclamó ella-. No es justo.
-Cualquier persona-dijo el Joven-que fabrique un pijama para ponérselo a un gato merece ser el ganador de la competición. Este individuo es tuyo.
-No puedo hacer eso-dijo la joven.
-Ha sido un placer-dijo él.
Se quedaron un largo rato en silencio.
-La verdad es que no eres tan malo-dijo ella al fin.
-¿Tan malo como qué?
-Como pensé cuando te ví la primera vez.
-¿Qué es ese sonido?-pregunto él.
-Me parece que estoy llorando-dijo ella.
-Durmamos un rato-sugirió él por último.
La luna bajo por el techo.
Salió el sol.
Él estaba acostado a su lado de la cama, sonriendo.
Ella estaba acostada en su lado de la cama, sonriendo.
El gatito descansaba sobre la almohada entre ellos.
Por fin, mirando la luz del sol en la ventana, la joven preguntó:
-¿El gatito se ha movido hacia algún lado para señalar a cual de los dos va a pertenecer?
-No-dijo el joven, sonriendo-. El gato no se ha movido. Pero tú sí.
Ahora entienden por que amo a los gatos? :) es un cuento hermoso de Ray Bradbury, se encuentra en el libro que lleva el mismo nombre del cuento, es un libro con una recopilacion de cuentos, hermoso :)
Jay Leno
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Jay Leno Suffers Burns In Car Fire In His L A ...
Hace 3 años.

5 palabritas que me dan aliento:
Te doy el gusto de ser una de las primeras ( si no la primera, la verdad no me acuerdo ) persona en recibir un comentario mio.
Bueno la verdad es que empezé a enloquecer con el tab y el enter y termine posteando algo ridiculamente corto y vacio, asique vuelvo a comentar.
A) Bradbury es un capo.
B) Ojito con los GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAATOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS
C) Me tengo que ir a bañar que salgo y aun no me bañé desde el trabajo, soy una mezcla de transpiración clips y grasa de caño que da asco.
Nuevamente, tratando de cambiar de ventana con el ALT TAB la pifie, y comenté.
Pero bueno, tampoco podia extendemre mucho mas ya que realmetne me tengo que retirar.
Mas que chocolate, nos hace falta un gatito a cada uno, y lo que sea que venga con él.
Bueh me fui, te quiero bell.
Cuidate si?
Chao
Bueh como que me dieron ganas de llegar a cinco
Cinco.
Que lindo número.
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